Buscando en la red una definición al término “Burrocracia“, he encontrado esta, que define con claridad algo que todos padecemos y que contribuye a la crispación de cualquier ciudadano que se tope con ella y no tenga un gestor que le solucione los padecimientos a los que te puedes ver sometido.
Gobierno de los burros (los burros somos nosotros, que lo aceptamos). Religión administrativa contraria al sentido común, que busca hacer las cosas tan difíciles como sea posible. Su dogma central es la Gran Burrada: “No existe si no está en los papeles”.
Los practicantes de la burrocracia deben repetir a diario el Rebuzno Supremo “No”, que funciona como un mantra cuya reiteración transporta al adepto a un estado extático de Conciencia de Poder Sumo. Otras variantes del mantra son: “No se puede”, “Si pudiera lo haría, pero no se puede”, “No es falta de buena voluntad, si pudiera lo haría, pero no se puede” (pruebe el lector a repetir este último durante media hora); también es habitual el uso de los conjuros protectores “Vuelva mañana” y “Se equivocó de ventanilla”.
La cosmovisión burrocrática sospecha que todo solicitante esconde algo raro y que si se le concede lo que solicita va a usarlo para algún plan siniestro y maléfico; lo mejor es entonces encontrar motivos para negar su solicitud durante el mayor tiempo posible. El burrócrata siente que al obrar así está salvando al mundo de algún mal indefinido, pero temible.
Algunos autores consideran a la burrocracia una deformación tardía del taoísmo: mientras este último se basa en el principio del No Hacer ( wu wei) la burrocracia adhiere al No Dejar Hacer.
Fuente: http://exonario.blogspot.com/



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