Las células normales de la sangre que juegan un papel importante en la curación de heridas también podrían estar creando las condiciones ideales para que las células cancerosas se expandan, informaron investigadores estadounidenses.
Los expertos dijeron que los fibrocitos, que son células sanguíneas derivadas de la médula espinal, podrían explicar cómo las células saludables se vuelven hábitats del cáncer.
“Las células cancerosas no ingresan al tejido saludable fácilmente. Lo sabemos”, dijo durante una entrevista telefónica el doctor Hendrik van Deventer, de la University of North Carolina en Chapel Hill, cuyo estudio fue publicado en American Journal of Pathology.
“Tuvo que haberse producido un movimiento para que las células ayuden a preparar el tejido distante para aceptar la metástasis”, añadió el experto, refiriéndose al proceso por el cual el cáncer se expande a otras partes del cuerpo.
“No sabemos cuál es esa célula”, señaló Van Deventer, pero dijo que podría ser un fibrocito y agregó: “Tiene características que la hacen una gran célula promotora de la metástasis del cáncer”.
Van Deventer comenzó a sospechar de los fibrocitos cuando estaba trabajando con ratones genéticamente modificados para carecer del receptor celular CCR5, que ayuda a controlar la migración de las células por el cuerpo.
El CCR5 es el mismo punto de entrada usado por el virus de inmunodeficiencia humana, que puede causar sida, para ingresar en las células del sistema inmune.
Estos roedores genéticamente modificados, que además tenían el cáncer de piel llamado melanoma, solían desarrollar menos tumores metastásicos que los ratones normales con melanoma.
El equipo de Van Deventer inyectó diversos tipos de células de los roedores normales para intentar que los que carecían del receptor formaran más tumores.
“Probamos con varias células distintas. La que funcionó fue este fibrocito”, explicó el autor.
En los humanos saludables, los fibrocitos viajan en el torrente sanguíneo hacia las zonas lastimadas, donde producen cambios que son buenos para la curación de las heridas. Van Deventer sospecha que esas variaciones ayudarían al cáncer a crecer.
En sus experimentos, el autor notó que los ratones inyectados con fibrocitos comenzaban a generar la enzima MMP-9, conocida por promover el cáncer.
Aunque no lo probó totalmente, el estudio indica al menos un candidato probable, Van Deventer. Si los fibrocitos están involucrados, podría haber un posible tratamiento, dado que hay fármacos que bloquean la enzima MMP-9.
“El problema es que los efectos colaterales son horribles. (Esta medicación) ha sido abandonada”, añadió Van Deventer.
No obstante, como la enzima MMP funciona junto con el CCR5, el experto cree que sería posible desarrollar un medicamento que bloquee a ambos, lo que permitiría a los doctores disminuir la dosis de bloqueante de la MMP-9.
Reuters Health



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