
Mucho antes de la llegada de los ratones ópticos, estaba este artilugio de madera.
Fue construido por Douglas Engelbart en 1964, y consistía en dos ruedas dentadas colocadas una perpendicular a la otra con el fín de permitir el movimiento en un eje.
A pesar del éxito de Engelbart con su dispositivo de comunicación con el ordenador, no se puede decir que Engelbart se enriqueciera precisamente de un día para otro gracias a su invento, y es que la patente del ratón adjudicaba todos los derechos a la Universidad de Stanford, con lo cual Engelbart sólo recibió un cheque con varios ceros (10.000 dólares concretamente), que lógicamente en su momento supondría una pequeña fortuna, pero que es incomparable con el dinero que ha podido generar la patente del ratón desde su invención hasta los tiempos que corren.

Y es que la patente que recibió en 1970 por el ratón expiraba en 1987, antes de que este se convirtiera en un dispositivo indispensable en el ordenador; y fue SRI la que continuó con la patente, por lo que Engelbart nunca recibió los royalties del mismo.
Fuente: http://www.techeblog.com



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