La debacle financiera pone a cada banco en su sitio
Escrito por tiadoc el Lunes, 19 de Mayo del 2008 a las 3:41 pm, 326 lecturas
Para que tengamos una idea más cercana de lo que supone el valor actual del Santander, podemos indicar que ahora es similar a la capitalización conjunta de BBVA, Popular, Sabadell, Bankinter, Guipuzcoano y Pastor, y aún faltarían cerca de unos 800 millones de euros para igualarse.
La compleja y opaca ingeniería financiera basada en productos titulizados, estructurados, derivados y empaquetados ha tocado a su fin. La debacle financiera derivada de la crisis de las hipotecas «subprime» en Estados Unidos ha demostrado a la banca mundial que no es más listo el que más gana a corto plazo corriendo todo tipo de riesgos, sino el que menos pierde a largo plazo y evita en mayor medida el peligro de los impagos.
Cuando Rodrigo Rato era todavía director gerente del Fondo Monetario Internacional ya lanzó un mensaje subliminal, al señalar que el mayor riesgo que tiene el sistema financiero mundial es que no sabe dónde está el riesgo.
Y así fue. Aquellas entidades financieras que perdieron el miedo al riesgo y se la jugaron en la ruleta rusa de los productos estructurados -y que estaban intoxicados hasta la médula-, ya han tenido que provisionar, depreciar o dejar de ganar desde el pasado mes de septiembre hasta un billón de dólares (unos 650.000 millones de euros).
La mitad de esta cifra se ha perdido en Estados Unidos y la otra mitad principalmente en Europa. Y todavía faltan por aflorar también en Estados Unidos alrededor de 400.000 millones de dólares (unos 260.000 millones de euros) entre la morosidad que irá apareciendo y otros derivados de la crisis económica.
A pesar de todo, las consecuencias de la crisis no están siendo mayores porque hasta el momento, y por primera vez en la historia, la «pulmonía» económica estadounidense no ha conseguido contagiar ni siquiera una gripe a las economías emergentes, algo que había ocurrido siempre.
Son precisamente los bancos de Estados Unidos los que han pagado el principal peaje de la crisis. Citigroup ha dejado de ser el rey del mundo financiero, al perder desde el 31 de diciembre de 2006 nada menos que el 63,5% de su valor en Bolsa.
Esto le ha relegado al octavo lugar del mundo, por detrás del Santander. La entidad española, no obstante, sería la cuarta del mundo si no se tuvieran en cuenta los tres bancos chinos que le superan (I&C Bank of China, China Construction y Bank of China), cuyo capital está en su mayor parte en manos del Estado.
El valor del Santander
Para que tengamos una idea más cercana de lo que supone el valor actual del Santander, podemos indicar que ahora es similar a la capitalización conjunta de BBVA, Popular, Sabadell, Bankinter, Guipuzcoano y Pastor, y aún faltarían cerca de unos 800 millones de euros para igualarse.
Tanto Citi como Bank of America y JP Morgan han sido fuertemente sacudidos por el terremoto de las «subprime», que ha derribado su modelo de banca de inversión basado en la compra de productos estructurados de gran rentabilidad, pero sin ninguna garantía en el pago de los créditos que lo componen.
Algo muy diferente al modelo bancario español, que conoce perfectamente al cliente al que prestan el dinero porque la oficina concreta que concede el crédito es la última responsable de cobrarlo, y para eso previamente se ha preocupado, y mucho, de obtener las correspondientes garantías.
Además, la banca española no ha invertido en estos productos estructurados porque no lo necesitaba. Aquí no se producía ahorro, ya que lo que había era una gran demanda de créditos para invertir en vivienda o en negocios empresariales, que eran titulizados y vendidos al exterior, sobre todo en Europa.
Francia y Alemania han recibido gran parte de estas titulizaciones españolas porque los bancos de esos países captaban mucho ahorro y tenían que remunerarlo mediante ese canje. Pero a la vez que compraban titulizaciones, cédulas hipotecarias y bonos españoles totalmente garantizados, también invertían en todos los productos estructurados que les llegaban por distintas vías desde Estados Unidos.
Ese es el motivo de las fortísimas provisiones y depreciaciones y hasta nacionalizaciones (Northern Rock) sufridas por Crédit Agricole, Société Génerale, Fortis, Royal Bank of Scotland, UBS, Deutsche Bank, y hasta de HSBC, hoy el primer banco del mundo por capitalización bursátil si se excluye a las entidades chinas.
Dos consecuencias
A causa de esta debacle financiera surgen dos consecuencias inmediatas: la primera, una crisis de confianza entre las propias entidades que ha estrangulado su mercado de préstamos. Nadie se fía de nadie. Y lo peor es que esto sí ha bloqueado a la banca española, que no ha sabido transmitir su solidez y la limpieza de sus balances al resto del mercado financiero y ha sido castigada como una más en el interbancario. Ahora se está empezando a abrir la puerta a bancos y cajas de ahorro españolas con las cédulas hipotecarias, principalmente.
Y la segunda consecuencia es que se ha provocado una situación inevitable: los cazadores de gangas han cargado sus escopetas y se han apostado a la espera de que aparezca una presa apetitosa, pero débil.
Entre esos cazadores, sin ninguna duda están las dos grandes entidades españolas, Santander y BBVA. El banco presidido por Emilio Botín tiene medio camino hecho, tras su participación en el desguace y reparto de ABN Amro. Esta operación le ha servido para situarse entre las tres primeras entidades de Brasil -con la compra de Banco Real-, donde hay un mercado financiero en plena expansión. También para obtener unas plusvalías de 2.400 millones en apenas 20 días al vender Antonveneta. Y, por último, para mejorar su estrategia en financiación al consumo en Europa, sobre todo en Alemania. En este país ya es la sexta entidad bancaria por volumen total de negocio, con casi 21.000 millones en créditos y más de 8.600 millones en depósitos.
Sólo en el último mes, el Santander ha adquirido el área de financiación al consumo de General Electric Money en Alemania, Finlandia y Austria y una unidad de tarjetas de crédito en Reino Unido, a cambio de Interbanca, en una operación valorada en mil millones. Esto le ha proporcionado un volumen de negocio de 10.000 millones. Así, se ha convertido en el primer financiador de coches en Alemania, por delante de Deutsche Bank y dejando al margen las financieras propias de las marcas automovilísticas.
Además, en abril compró a Royal Bank of Scotland su negocio de financiación al consumo en Alemania, Holanda, Bélgica y Austria por 336 millones, operación que le ha supuesto un volumen en créditos de 2.200 millones, de los que 1.300 millones se generan en el país germano. Su expansión en Estados Unidos, a través del Sovereign, está a la espera de que corran mejores vientos, aunque esta semana ha comunicado su intención de acudir a la ampliación de capital de ese banco, con una aportación de unos 165 millones, para que no se vea diluida su participación del 24,43%.
BBVA, a duplicar en China
Por su parte, el BBVA está más focalizado en el crecimiento orgánico, aunque no deja a un lado su estrategia de avanzar en Estados Unidos y sobre todo en China. En este último país tiene previsto duplicar su inversión antes de julio, como adelantó este periódico hace unos días. En concreto, invertirá unos mil millones en llegar hasta el 10% en Citic Bank y hasta el 30% en Citic International Financial Holding, en Hong Kong. No obstante, en 2009 podría plantearseampliar hasta el 15% su participación en el Citic continental.
MIGUEL PORTILLA - ABC
Categoria: ABC - Economía, ABC-Empresas
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