Según investigadores taiwaneses, la pérdida repentina de la audición podría presagiar un accidente cerebrovascular con una anticipación de hasta dos años.

Los investigadores analizaron cinco años de información de seguimiento sobre 1,423 pacientes hospitalizados por un episodio agudo de pérdida repentina de la audición y hallaron que tenían 1.5 veces más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular que un grupo de control de 5,692 pacientes hospitalizados por apendicetomía.
Los hallazgos, publicados en la edición actual de Stroke, no se han duplicado en otras investigaciones y se deben interpretar con precaución.
“Hasta donde sabemos, ningún estudio ha investigado la incidencia o el riesgo de enfermedades cerebrovasculares que surgen después de la aparición de pérdida de la audición sensorioneural repentina”, aseguró en una declaración preparada el Dr. Herng-Ching Lin, profesor de la Facultad de administración de la atención de la salud de la Universidad médica de Taipéi.
“Pero debido a que esta es la primera vez que se ha sugerido cualquier relación, y debido a que hubo muchas limitaciones en los datos, es necesario interpretar los resultados con precaución hasta que se realicen estudios adicionales independientes”, aseguró Lin.
Una limitación fue la falta de una definición clara para la pérdida de la audición sensorioneural en la base de datos revisada por los investigadores.
“En segundo lugar, la base de datos no contenía información sobre la gravedad de la pérdida, el alcance de la recuperación de la audición, el uso del tabaco, el índice de masa corporal y la historia clínica de la enfermedad cardiovascular y la fibrilación auricular, que contribuyen al riesgo de accidente cerebrovascular”, apuntó Lin.
Aún así, los investigadores recomendaron que todos los pacientes de pérdida de la audición se hagan un examen neurológico exhaustivo y pruebas de sangre para evaluar su riesgo de accidente cerebrovascular.
HealthDay
Categoria: ABC - Salud, ABC-Ciencia
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