Los funcionarios
Escrito por Pirizoe el Sábado, 24 de Febrero del 2007 a las 5:08 pm, 5,586 lecturas
Los funcionarios ya son casi tres millones
Disfrutar de un empleo público está de moda. Una quinta parte de la fuerza laboral española ya cobra del Estado. Desde el año 2000, cuando Aznar olvidó su promesa de reducir el número de funcionarios, las tres administraciones han engordado en medio millón de personas, sobre todo en el nivel autonómico y local. Y entre los jóvenes, es el empleo más apreciado.
Francisco Núñez
Por cada 15 españoles hay un funcionario.
Ningún gobierno, a pesar de las promesas, ha conseguido frenar el crecimiento desmesurado de la maquinaria del empleo público.
La Administración Central ha adelgazado en los últimos años en empleo, pero las autonomías y los ayuntamientos se han convertido en el portillo de entrada, que se abre con cada consulta electoral, de una masa ingente de ciudadanos que hallan sobre todo seguridad en el empleo además de un buen horario en general y la posibilidad de conciliar la vida familiar.
Que los sueldos sean bajos ya no es un argumento defendible, porque la media en el sector privado se ha situado, según los sindicatos, en términos de 1997 y el mileurismo es ya un deporte nacional para jóvenes y no tan jóvenes. Por todo esto, el empleo vitalicio público se ha convertido en el primer argumento de los españoles a la hora de manifestar sus preferencias en la búsqueda de empleo.
Según una encuesta del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, dos de cada tres jóvenes menores de 30 años prefieren ser funcionarios públicos antes que tener un contrato fijo en una empresa privada. Es decir, que mientras en Estados Unidos el 65% de los jóvenes aspira a crear una empresa, en España, su ilusión es ocupar un puesto en la Administración.
Según los expertos, la explicación es sencilla: los sueldos son bajos en todos los sitios, así que interesa tener un horario cómodo y, sobre todo, se trata de un empleo para toda la vida que permite pagar las hipotecas actuales, que también duran mucho tiempo. Pero el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ha querido vendernos que con el nuevo Estatuto Básico del Empleado Público -ya no es de la función pública-, se acababan los empleos vitalicios.
Sin embargo, la única novedad es que si un empleado público no cumple con su trabajo podrá ser destinado a otro lugar.
En los próximos días, el ministro se va a reunir con los sindicatos para acordar la elaboración de los criterios de evaluación. No es de extrañar entonces que casi tres cuartas partes de los diputados o la mayor parte de los miembros del Gobierno procedan de la carrera administrativa. ¿Cuántos funcionarios hay? Fuentes oficiales reconocen que los datos no son muy fiables.
Existe un Boletín Estadístico del Ministerio de Administraciones Públicas en el que se incluye a los empleados de la Administración Central, de las comunidades autónomas y también de los ayuntamientos.
El último dato facilita la cifra de 2.436.172 empleados públicos, de los cuales la mitad son funcionarios de carrera (con sanidad y pensiones de gestión cuasi privada), es decir, han opositado para una plaza. La otra mitad, es personal laboral adscrito al régimen de la Seguridad Social, que pagan su desempleo y podrían ser despedidos.
Sin embargo, a este censo le falta otro medio millón de empleados públicos que sí detecta la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). El caso es que en el registro oficial hay grandes ausencias. No figuran: los altos cargos de las tres administraciones (una central, 17 autonómicas y 8.000 municipales); los diputados y senadores; los que prestan sus servicios en los órganos constitucionales y en el Consejo de Estado; el personal de reserva de Defensa, Guardia Civil y Policía Nacional; el personal del Centro Nacional de Inteligencia (CNI); y lo que es importante, ni los efectivos del millar largo de empresas públicas empresariales del Estado (incluidas TVE S.A. y RNE S.A. y las de los ministerios), de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos, que han encontrado en este sistema de crear S.A. -a veces de carácter mixto con el sector privado (la Ley les obliga a registrar al menos unos ingresos del 50% procedentes de facturación)- una fórmula para sacar de la contabilidad partidas de déficit (tienen contabilidad propia) que no incrementan la deuda pública.
Por si fuera poco, el Tribunal de Cuentas sigue denunciando en sus fiscalizaciones la falta de transparencia en materia de personal, sobre todo de los ayuntamientos. Así que después de 30 años de democracia aún no se sabe cuántos empleados públicos hay realmente. Sin embargo, según la EPA, en el tercer cuatrimestre de 2006, último dato disponible, existen 2.908.000 funcionarios (ver cuadros), cifra que no ha dejado de crecer a lo largo de los años.
Una de las medidas que el PP adoptó en 1996 cuando llegó al poder fue la de limitar la creación de empleo público. Para ello estableció que sólo se pudiera reponer una de cada cuatro bajas que se produjeran. Esto funcionó mientras gobernaba en minoría.
Pero el acelerón del empleo público se produjo cuando gobernó en mayoría absoluta y también como consecuencia del aumento de transferencias a las autonomías (sobre todo en materia de sanidad y educación). En total, desde 1996 hasta el primer trimestre de 2004, último año de gobierno del PP, se crearon medio millón de puestos públicos. Y ahora se está notando la llegada del PSOE, que ha levantado ese veto en la sustitución de los pasivos.
Desde 2004 el empleo público está creciendo a una media de 100.000 funcionarios por año, aunque el ministro de Economía, Pedro Solbes, ha tenido que librar un pulso para que Jordi Sevilla, no sacara adelante su propuesta de prejubilar a 25.000 empleados mayores de 58 años. Y que este empleo se activa cuando se cambia de gobierno, tanto a nivel nacional como autonómico o local, lo demuestra el hecho de que, por ejemplo, durante el anterior gobierno del PSOE, entre 1982 y 1996 se ficharon 250.000 nuevos funcionarios (el partido socialista llegó al poder con el compromiso de crear 800.000 puestos de trabajo).
Ahora mismo, según la EPA, hay casi 700.000 funcionarios más que hace diez años, un millón más que hace 20 y 1,6 millones más que cuando se instauró la democracia. Extremadura es la comunidad autónoma que tiene en su conjunto (de las tres administraciones: central, autonómica y local) más funcionarios que nadie, proporcionalmente, sobre el número de asalariados privados.
Así, mientras según la media nacional el 17,7% del total de los asalariados son empleados públicos, en Extremadura es el 30,5%, casi el doble. Es decir, mientras que, en el resto del país, cada 4,6 asalariados privados tocan a un asalariado público, en Extremadura hay un asalariado del sector público por cada 2,2 trabajadores privados. Le siguen a poca distancia, por encima de la media, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cantabria, Asturias y Galicia. Madrid, donde se concentra la Administración Central, está casi a la par de la media y la Comunidad Valenciana y Cataluña están por debajo. En Ceuta y Melilla (se entiende por la presencia militar sobre todo) hay más trabajadores públicos que privados.
Por número, Andalucía, con 519.000, es la comunidad con más funcionarios, seguida por Madrid y Cataluña. Si el dato lo comparamos con la población ocupada (asalariados por cuenta ajena y empresarios por cuenta propia) resulta que hay un funcionario por cada 6,8 ocupados.
Es cierto que hay más población para administrar: hay cuatro millones más de habitantes que hace cuatro años, pero también hay que considerar la gran inversión realizada en todas las administraciones, sobre todo en materia informática, para aumentar los servicios y reducir el trabajo real.
Este fenómeno sí se ha notado en la empresa privada. No es de extrañar que los españoles prefieran trabajar en el sector público antes que en el privado cuando, además, según la EPA, la tasa de temporalidad (afecta sobre todo a los ayuntamientos) es ocho puntos más baja que en el sector privado y las posibilidades de quedarse son mayores.
En cuanto a los horarios, según estos datos, un funcionario trabaja casi tres horas menos a la semana que un empleado privado. Por cierto, Jordi Sevilla ha prometido que antes de que acabe esta legislatura terminará con los sueldos de los 4.000 empleados de la Administración Central que cobran menos de mil euros. Pero la seguridad en el empleo es lo más importante, aunque los economistas siempre dicen que afecta a la productividad (en estas administraciones no existen protocolos para medirla).
El dato de la antigüedad en el trabajo es concluyente. Así, mientras el 70,6% de los funcionarios llevan más de seis años en el mismo empleo (es la cifra más alta que figura en la EPA), sólo el 37,5% de los privados puede decir lo mismo.
Sólo el 10% de los empleados públicos tiene contratos por debajo del año de duración, mientras que uno de cada cuatro asalariados del sector privado tiene esta modalidad. «En términos de preferencias sobre empleo, los españoles en general y los jóvenes en particular son conservadores. Por eso no es raro que todas las encuestas que se hagan tengan como resultado que se dé un alto valor a la seguridad y que todo el mundo quiera ser funcionario», dice José María Peiró, profesor de la Universidad de Valencia, uno de los autores de los trabajos del Observatorio sobre Inserción Laboral de los Jóvenes.
Según las conclusiones del estudio, disminuye la preferencia por un trabajo que suponga un reto o que implique un cambio en las tareas, mientras aumenta el interés por ser funcionario; cada vez se produce más tarde la incorporación al mercado laboral, salvo para hacer trabajitos que den para cubrir gastos; en materia salarial, se es cada vez menos reivindicativo, sobre todo entre los jóvenes que viven con sus padres y que disponen del sueldo como si fuera dinero de bolsillo; no se quiere trabajar en otra localidad distinta e incluso se aceptan empleos por debajo de la cualificación para evitar la movilidad; se utiliza a la familia para encontrar empleo y cada vez hay menos interés emprendedor para montar una empresa o un negocio; casi la mitad prefiere vivir de las rentas que trabajar; casi el 40% se inclina por recibir un subsidio antes que trabajar; y un tercio de los encuestados le da mucha importancia a tener tiempo libre para el ocio.
Jeniffer Fast, responsable de selección de Adecco Sales and Marketing, comenta que «lo que más se busca es la seguridad laboral y económica y compatibilizar la vida profesional con la personal, pero también, a la hora de buscar empleo, los españoles buscan proyectos de futuro en empresas, sobre todo multinacionales, donde puedan recibir formación para su desarrollo profesional.
Pero es cierto que están creciendo los que buscan empleo más estable, los que preparan una oposición, porque trabajar hasta las tres de la tarde siempre es el común de los denominadores de los españoles».
Los expertos reconocen que muchos jóvenes han vuelto a estudiar y que las academias de preparación de oposiciones para funcionarios se están poniendo de nuevo las botas.
Sólo la Administración Central va a ofertar este año 33.000 plazas a añadir a las 60.000 de los dos últimos años. «Se vive en un clima económico y social boyante y todo el mundo aspira al empleo seguro y vitalicio por lo que pueda pasar. Hay empleos que se cubrían con trabajadores nacionales y ahora los rechazan por las condiciones laborales y salariales y hay que ofertárselos a los extranjeros, que aceptan condiciones más precarias», comentan.
Fuente: www.elmundo.es
Categoria: ABC-Empresas
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Realizado el Sábado, 24 de Febrero del 2007 a las 7:28 pm -
Los datos no dejan lugar a duda: lo que quieren los jóvenes españoles es convertirse en funcionarios públicos.
No me extraña nada viendo todas las ventajas que ofrece la administración a sus trabajadores.
El sueño de emprendedor no hace que puedas pagar una hipoteca a 30 años, se busca seguridad, y eso la empresa privada no te lo ofrece.
No solo eso. Los sueldos se han ido igualando o en muchos casos poniendose en clara ventaja los públicos frente a los privados.
Cuantos casos hay de trabajadores que después de ofrecer sus servicios durante 20 años a la empresa que les contrató se encuentran cuando menos se lo piensan en la calle.
No hay que pensar demasiado en la situación dramática en la que se pueda quedar alguién, con todas las cargas familiares, bancarias y emocionales en un caso como este.
Nadie te va a defender, sobre todo si la empresa es una de esas empresuchas familiares con apenas una docena de trabajadores.
Supongo que en muchas familias se ha visto el drama de cerca.
Por eso no me extraña que la mayoría de la población en edad laboral apueste por la seguridad de un puesto de trabajo con infinidad de privilegios.
Esta tendecia me parece preocupante.
Paises como Brasil, Argentina, Uruguay, etc, con una mala situación económica, mantienen a sus funcionarios con un nivel salarial hasta tres veces por encima frente a un trabajador privado de su misma categoría.
Es como decir, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.
En estos momentos se estima en alrededor de los tres millones de funcionarios en España, más otro medio millón entre los que se encuentran los altos funcionarios de la administración local, los cargos de las 17 autonómicas y 8000 locales.
¿Hasta cuando el Estado podrá hacerse cargo de los Regímines Retributivos de un número tan elevado de trabajadores públicos?
¿Merece la pena poner tus conocimientos y tu ilusión en manos de empresas privadas con dudosa ética y más dudosa perdurabilidad?
¿Cual es un sueldo digno que te permita que los derechos que te atribuye la Constitución Española, entre los que se encuentra derecho a una vivienda digna, sean derechos reales?
¿Son estos salarios lo suficientemente atarctivos como para que podamos seguir apostanto por la empresa privada?
Mi pensar en estos momentos es bastante negativo.
Creo que hay un desorbitado interés de lucro, un salvese quién pueda.
Los Poderes Públicos no pueden manejar una situación de fondo en el que la máxima de la población, en terminos generales, es el dinero fácil, bién en forma de especulación o bien en disminución del rendimiento laboral “me engañarán con el sueldo, pero no con el trabajo”.
Vagos hay en todos los sectores, pero seamos serios, ¿que se puede pedir por un sueldo de 800 euros cuando una hipoteca está por encima de los 200.000 euros?.
Ningún alto funcionario va a tener problemás, a excepción de Esperanza Aguirre, en tener un futuro asegurado. Ni siquiera un alto ejecutivo de una multinacional puede decir lo mismo.
El poder reside en el pueblo, yo diría en sus gobernantes.
Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.
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Realizado el Domingo, 25 de Febrero del 2007 a las 9:54 pm -
CÁDIZ El Ayuntamiento compara los sueldos de la Policía Local con los de la Nacional y la Guardia Civil.
Los agentes locales ganan una media de 600 euros más que el resto de efectivos, según el equipo de Gobierno Abre un expediente para investigar la baja masiva de policías INMACULADA MACÍAS/CÁDIZ
El Ayuntamiento ha facilitado una tabla comparativa con el sueldo que cobran otros agentes pertenecientes a distintas fuerzas de Seguridad del Estado, como es el caso de la Policía Nacional, cuyos agentes pueden cobrar al mes 1.764 euros brutos incluidos los ingresos por turnos, frente a los aproximadamente 2.400 euros brutos que reflejan las nóminas de la Policía Local.
Esto supone casi 600 euros más que el resto de compañeros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, según los datos aportados por el equipo de Gobierno. El Ayuntamiento asegura que otro caso hiriente es la comparación con un efectivo de la Guardia Civil, que cobra de media, incluidos los ingresos de festivos y noches, unos 1.820 euros brutos.
El Consistorio va más allá y ha querido dar a conocer a los ciudadanos a través de los medios otra comparación de sueldos con respecto a lo que cobra un agente de la Policía Local.
En este caso, ponen como ejemplo el sueldo de un profesor universitario titular, que cobra de media 2.200 euros brutos. En este sentido, el Ayuntamiento de Cádiz resaltó que es curioso cómo los agentes locales realizan una huelga encubierta para conseguir un millón de pesetas más de ingresos al año, cuando ganan más que el resto de Fuerzas de Seguridad.
Fuente: www.lavozdigital.es/cadiz/prensa/20070221/cadiz/ayuntamiento-compara-sueldos-
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Realizado el Sábado, 14 de Abril del 2007 a las 12:36 pm -
Es un artículo interesante, pero que enfoca la realidad solo desde un punto de vista, por lo que obvia muchos más detalles que habría que tener en cuenta.
Por comentar uno de los datos que no son correctos,
no todos los funcionarios salen a las 3 de la tarde, hay muchos que también tienen horario de tarde.
Para acabar, esoy de acuerdo en que en general se tiene mejor horario, y más estabilidad en la administración, pero los sueldos si que son más bajos, sobre todo los del estado en grandes ciudades como Madrid, o Barcelona.
Tampoco creo que haya que crear un enfrentamiento entre los trabajadores del sector privado y del público, el sector público esta abierto a todo el mundo, quien no este contento en el privado, que se cambie. Eso sí tendrá que enfrentarse a unas oposicione durísimas, que seguramente le llevaran unos cuantos años aprobar. Quien quiere algo, algo le cuesta.
Un saludo a todos.
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Realizado el Viernes, 22 de Junio del 2007 a las 9:41 am -
Puestos a quitar gasto publico, podriamos quitar tambien las carreteras y poner autopistas para quien las pueda pagar. Tambien se me ocurre quitar la enseñanza publica, incluida la universidad (esto es un nido de funcionarios) y en lugar de estas poner unas universidades privadas donde el decano “aconsejara” replantearse a los profesores sus criterios a la hora de suspender a los posibles ingenieros (universidad europea de madrid). En esto radicaria el futuro de cada uiversidad. Y asi podriamos seguir con la sanidad. Y despues ya nos podriamos anexionar a los estados unidos de américa..total..
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Realizado el Viernes, 30 de Noviembre del 2007 a las 1:25 pm -
Ser funcionario es el chollo. Es pertenecer a una suerte de nobleza, con diferentes y mejores prebendas que el resto de currelas, que curiosamente les pagamos el sueldo.
Es inmoral que haya tanto funcionario, y que se les exija tan poco. Y hablo de primera mano, que no de oidas ni de terceros ni me dicen que les dijeron….
Y mientras el resto, precariedad, precariedad y mas precariedad, eso si, subvencionando a los funcionarios en sus dias libres.
Que hartazgo
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Realizado el Domingo, 13 de Abril del 2008 a las 12:32 pm -
Insisto, el que quiera se funcionario, que se prepare unas oposiciones, todo el mundo tiene acceso.
No entiendo a la gente que critica tanto las ventajas de los funcionarios (que ya no son tantas en la mayoria de los casos), y no se prepara unas oposiciones.
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Realizado el Domingo, 28 de Septiembre del 2008 a las 4:09 pm -
Yo critico la realidad etica del funcionario, no es etico que el motor de españa sean las empresas y en estos momentos los sueldos de los funcionarios sean mayores, solamente por haber aprovado unas oposiciones. A este ritmo todos seremos funcionarios y nadie podrá pagarnos. Tampoco es etico que se malgaste dinero publico manteniendo a funcionarios que no trabajan solamente porque no les apetece, y porque saben que nunca los van a despedir, y porque pueden cojer una baja sin que tengan que dar explicaciones. Tendría que haber un control estricto por parte del estado en el personal que tiene contratado.
Yo apuesto por que las nominas de los funcionarios tendrían que ser menores que las de las empresas privadas, y seguro que españa sería diferente. Y no vale defenderse en que el que quiera ser funcionario se prepare unas oposiciones, se trata de que no es etico el trato que se les da a los funcionarios por parte del estado.
Saludos.
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Realizado el Sábado, 8 de Noviembre del 2008 a las 2:53 am -
Hola
No estoy para nada de acuerdo con que en la administración se gana más que en la privada, de hecho “en general” suele ser justo al revés.
Lo que si es cierto es que en la administración, se goza de una estabilidad laboral mucho mayor, y en algunos casos, también de mejora horario.
Yo soy funcionario, pero antes trabaje en la empresa privada, y os aseguro que ganaba muchísimo más que en la administración. Decidí renunciar a tener un mejor salario, a cambio de tener estabilidad laboral, enfrentándome al riesgo de aprobar unas oposiciones durísimas.
De todas formas no tiene ningún sentido esta guerra en la que nos quieren enfrentar a trabajadores de la empresa privada y de la pública, ya que todos estamos en el mismo bando. Lo único que conseguiremos enfrentándonos es empeorar las condiciones de ambos sectores.
No confundamos el enemigo, ya que a quien hay que exigirles mejoras es a los POLÍTICOS, ellos son los que tienen que mejorar los salarios en la administración, ya que muchos funcionarios cobran bastante menos de 1000 euros al mes, y vivir por ejemplo en Madrid con esas cantidades es bastante complicado. Y también hay que exigirles que en la empresa privada mejoren la estabilidad laboral y flexibilicen los horarios.
A la administración lo que si se le puede echar en cara es una gran ineficiencia. Pero esto nos perjudica a todos, ya que para la mayoría de los funcionarios que conozco es muy frustrante tanta descoordinación, os puedo asegurar que es mucho más gratificante realizar un trabajo sabiendo que es eficaz y coherente. ¿Y quien vuelve a ser el responsable de esto?. Los POLÍTICOS, ellos son los únicos que pueden arreglar también este problema, por lo que a ellos es a los que hay que exigirles todo esto.
No entremos en ataques absurdos e ineficaces. Pidamos responsabilidad y soluciones a los únicos que tienen el poder para solucionarlo, los políticos.
Saludos.
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Realizado el Viernes, 20 de Marzo del 2009 a las 6:52 pm -
Al leer el artículo del periodico Expansión del día 15 de febrero escrito por M. Tejo titulado:” El Gobierno ahorraría el doble al congelar el sueldo de los funcionarios”, no me queda más remedio que pedir perdón a la sociedad por…”ser funcionario”. Perdón porque al estudiar la carrera de Ciencias Biológicas tuve que compaginar el trabajo en la construcción (del que me siento orgulloso por lo que aprendí)y la preparación de siete oposiciones distintas, hasta conseguir aprobar las de Administrativo de la Seguridad Social. Grave error me esperaba, porque no sabía que iba a pasar al club de personas a quién ni los distintos políticos de turno, ni a muchos periodistas, han podido ver como “trabajadores”, y así se lo han hecho ver a la opinión pública. Perdón porque tengo un trabajo estable, que ha soportado tres congelaciones salariales desde 1988 (una con Felipe González y dos con Aznar), que nunca he tenido revisión salarial según el IPC real (cosa que si lo hacen el 80% de los convenios colectivos), lo que me ha llevado a perder más del 30% de poder adquisitivo en los 21 años que llevo trabajando en el sector público (y nadie nos ha defendido nunca) . Perdón por mi osadía al estudiar dos oposiciones para ascender al Cuerpo de Gestión de la Seguridad Social cuando ya tenía 40 años, sacrificando familia y muchas horas de sueño. Y aún a pesar de haberlas aprobado, hoy, que soy un funcionario del Cuerpo A2 (diplomado) gano 1.500 euros al mes . Realmente he de seguir pidiendo perdón, porque aún así gano más que la media de mis compañeros funcionarios del Estado.
Pero hay algo que me cuestiona, porqué no piden también perdón los especuladores que nos han llevado a ésta situación, los políticos (de derechas o de izquierdas que se han enriquecido con poder o con dinero de “la bonanza económica anterior) y, por supuesto, los Banqueros, que siguen anunciando beneficios, pero menos que en el 2007 (¡que lástima¡).
Por eso reivindico que si muchos periodistas y expertos piden al Gobierno que nos apriete el cinturón a los funcionarios, en aras de la solidaridad, comiencen primero por los de arriba, los de 3.000, 4.000, …8.000 euros mensuales. Y los periodistas que piden al Gobierno que de ejemplo, que también se lo pidan a los ejecutivos de las grandes empresas (muchos de ellos del mundo del periodismo), de los Bancos, porque es una vergüenza ver que directivos de empresas privadas ganen al año más de un millón de euros, y muchos de sus trabajadores más de 3.000, 4.000 …u 8.000 euros al mes. ¿Ellos no tienen que arrimar el hombro?, ¿ellos no han ganado gracias a la bonanza de años anteriores?. Y nunca se les ha criticado. Pero ahora, en la crisis, toca acoso y derribo de ese ser tan “insolidario” llamado funcionario. Por eso, vuelvo a pedir perdón y diré a mis hijos que no mencionen el “trabajo de su padre” en el colegio o a los vecinos, no vaya a ser que dejen de mirarme.
Menos mal que en el periódico del día 16 viene un artículo de opinión (no de portada), del profesor de la Universidad de Oviedo, Iván A. Rodríguez que entiende mejor la situación (por su preparación y conocimiento) y sabe poner las cosas en su sitio. Antes de tanto hablar y echar balones fuera uno tiene que mirarse a sí mismo, ver su trayectoria y sus actitudes, informarse bien y, después, siempre prudente, opinar, no sentenciar. Gracias
José Manuel Bujalance Serrano (funcionario de la TGSS)
Lucena (Córdoba)
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Realizado el Lunes, 23 de Marzo del 2009 a las 2:44 pm -
Completamente de acuerdo con José Manuel. Pero sí me gustaría puntualizar dos cosas. La primera es que, desgraciadamente, hasta nosotros los funcionarios nos hemos acostumbrado a hablar de congelación salarial cuando lo cierto es que Felipito y Ansar lo que nos aplicaron fue un 0% y una subida de un 0% no es una congelación salarial. Congelación salarial es que el IPC suba un 3%, por ejemplo, y te aumenten el sueldo un 3%; es decir, te quedas como estabas. Pero lo cierto es que en 1994 el IPC subió un 4′30% y nos aplicaron un 0; y en 1997 el IPC subió un 2′10% y nos aplicaron otro 0 patatero. En mi vida laboral como funcionario, desde que ingresé en el año 1983 (después de dos años preparando oposiciones de los grupos C y D aprobé unas oposiciones de 120 temas y como primer destino me tocó irme a Huelva a más de 800 kilómetros de mi casa con un sueldo de 90.000 pesetas y una patrona que me cobraba 62.000) mi sueldo ha acumulado una pérdida acumulada de poder adquisitivo del 48′85%; es decir, vivo del trienio… Y no son datos que me saque de la manga. Conservo desde la primera nómina hasta la última y los datos del IPC se obtienen muy fácilmente en internet. En 24 años de servicio he sufrido:
- 17 disminuciones salariales; es decir, la subida de sueldo ha sido inferior al IPC.
- 2 congelaciones salariales: los años 1996 y 1998, en los que el IPC igualó el porcentaje de subida.
- 5 subidas salariales: los años 1987, 1991, 1992, 2006 y 2008, en los que el IPC fue inferior a la subida salarial, con subidas salariales “escandalosas” si las comparamos con las de la empresa privada y que van de un máximo del 1′72% en 1991 al 0′60% de este año…
Por otra parte nos achacan falta de solidaridad… Es muy curioso el tema. Mecachis, los inteligentes de la empresa privada nos han pillado: saben que nos guardamos los millones debajo de una baldosa o que los tenemos en un paraíso fiscal… Sin embargo y aunque tengamos que soportar el topicazo de que los de la privada nos pagan el sueldo, lo cierto es que, como el resto de los mortales, compramos pan en la privada, tomamos el cafelito en la privada, compramos un coche en la privada, la casa en la privada, la lavadora en la privada y así ad nauseam… Es decir, ¿quién da de comer a quién?
Lo más triste de todo es que no escarmentamos y los de abajo seguimos echándonos los trastos a la cabeza unos a otros y mientras tanto los de siempre de rositas y riéndose de nosotros; la banca con beneficios mil millonarios un año sí y otro también, los políticos de turno, salvo los cuatro sinvergüenzas tontos a los que pillan, viviendo como marqueses y los sindicatos paniaguados del poder sin mover ficha. ¡¡Tenemos lo que nos merecemos!!
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Realizado el Viernes, 30 de Octubre del 2009 a las 8:55 pm -
Es curioso cuando menos que los españoles tengamos la irresistible tendencia de criticar, cuando no censurar, aquello que más deseamos, p.j. la estabilidad laboral. ¿Acaso hay alguien que no la desee para si y sus hijos?
Otra cosa,la estabilidad en el puesto de trabajo en la función pública, creo que no debe entenderse nunca como un privilegio para quienes lo desempeñan, sino como una garantía más del Estado de de Derecho. ¿Alguien imagina volver a las cesantías que tanto daño causaron al Estado?. La permanencia garantiza la neutralidad, exigible, de la Administración y evita el uso partidista de la misma. Otra cosa bién distinta es la profesionalidad de cada uno de los funcionarios o la capacitación de los directivos o su malsana inclinación a ceder ante los políticos desnaturalizando la deseada neutralidad que, por cierto, se da con mayor frecuencia en las Administraciones pequeñas.
Lo que se ha dicho de los salarios bajos es completamiente cierto, sobre todo si se comparan con los funcionarios de paises de nuestro enterno o de empresas privadas de cierto tamaño: Cajas, bancos, aseguradores,….
Hay algo que no se ha dicho y es el enorme privilegio de ser funcionario por servir a los ciudadanos sin buscar beneficio. No te haras rico, pero tampoco nadie a costa. Quizas falte vocación y ese lujo de “servir” se ha ido ocultando, pero aquellos que entraron cuando yo, cuando se podía ser cualquier otra cosa y ganar mucho dinero me comprenderan.
De la sindicalización de la Función Pública prefiero no hablar, pero creo que todos saben el número exagerado de “liberados”, de inutiles cursos de formación financiados y en muchas ocasiones ni siquiera celebrados y otras muchas bicocas. La Adninistración, al menos una buena parte de ella los gobernantes han optado por darsela a los sindicatos como parte de su botín, en fin, al final me salió el cabreo.
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Realizado el Sábado, 31 de Octubre del 2009 a las 1:56 am -
evidente es, que el motor del país reside en las empresas, familiares, pequeñas, medianas y grandes. Con lo cual no sería mas facil potenciar la creación de empresas en vez de promocionar el empleo publico. A las empresas no les gusta despedir trabajadores, ya que eso es sintoma de que el trabajo decae. El empleo indefinido en el funcionariado es bueno, pero no crea aliciente de superación, con lo cual las personas que lo ejercen entran en rutina al no tener la presion del despido si hay errores en su ejecución. Los sueldos del funcionariado varían,y no deberían bajar de los 1000 euros, pero sería más eficaz que el sueldo de los trabajadores en empresas privadas fueran superiores, para que el país fuese mas competitivo? esto es cosa de los sindicatos, pero como cobran del gobierno tampoco les interesa. No olvidemos que una empresa se forma para ganar dinero, no para mantener al trabajador de por vida. En España todavia pensamos que la empresa es el refugio eterno donde no tienen derecho a despedirnos.
Un saludo.
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Realizado el Sábado, 31 de Octubre del 2009 a las 3:49 pm -
También la Función Pública es creadora de riqueza, motor del pais y, si se me apura puede incluso liderar su crcimiento mediante la investigación (universidades, Hospitales centros de formación y tantos otros). Tan sólo haría falta que los gestores fuesen los adecuados y la profesionalidad se impusiera al clientelismo.
Si se cree que el despido, al meter presión, es incentivador de la producción, va Vd. dado. Motiva mucho más la promoción y los aumentos salariales, por poner algún ejemplo.
La Administración debe ser mucho más flexible en sus estructuras para adaptarse con mayor rapidez a los cambios que la sociedad demanda y a los retos tenológicos, pero sobretodo debe regirse por las leyes que, en definitiva son las que garantizan la seguridad jurídica, tanto de las personas como de las empresas y, ya sabemos en quien recae la potestad de legislar.
Sin duda muchos ignoran que los mayores niveles de acoso laboral, con gran diferencia, los sufren los funcionarios. con gran diferencia con la empresa privada. La Ley contiene un régimen disciplinario para los empleados públicos y un régimen disciplinario que llega a la inhabilitación, además, no se olvide que el Código penal contiene delitos que no pueden ser cometidos más que por funcionarios.
Una reflexión: Cuendo nacemos, lo mas probable es que la primera persona que nos toque sea un funcionario, será otro el que nos enseñe desde las primeras letras a la más alta cualificación profesional. Otro velará por nestra seguridad personal y nuestras propiedades, nos pagará el paro, Dios no lo quiera; curará nuestras enfermedades, acudira en nuestro auxilio en caso de siniestro, pagará nusetras pensiones, cuidará nuestra vejez y, por último, es también muy probable que nos de tierra al final de nuestra esistencia en este mundo.