Un menor tiempo que el normal entre los períodos menstruales sería el primer signo de la menopausia en una gran cantidad de mujeres, mientras que el aumento del sangrado tendría otras causas, demostró un nuevo estudio.
Un equipo de investigadores halló que entre los 42 y los 52 años, las mujeres en el inicio de la menopausia tenían intervalos más cortos entre los períodos menstruales (menos de 21 días).
A menudo, esos períodos eran “anovulatorios”, es decir, que las mujeres tenían el sangrado pero no ovulaban.
En cambio, los intervalos más prolongados entre los períodos (más de 36 días) eran más frecuentes en la menopausia avanzada, publicó el equipo en la revista Obstetrics & Gynecology.
Por otro lado, el sangrado abundante no estaba asociado a la ovulación, indicó el equipo dirigido por el doctor Bradley J. Van Voorhis, de la Facultad de Medicina de la University of Iowa.
En cambio, el sangrado abundante era frecuente entre las mujeres obesas o con fibroides uterinos, que son crecimientos no tumorales que pueden causar dolor y sangrado menstrual abundante.
Estos resultados surgen de un grupo de 804 mujeres estadounidenses controladas durante tres años. En ese período, se les tomaban muestras de orina para determinar si estaban ovulando; se registraron también sus patrones menstruales mensuales en calendarios.
Al inicio del estudio, se dividió a las mujeres en grupos, según sus patrones menstruales. Aquellas con períodos irregulares en los últimos tres meses fueron consideradas en las etapas tempranas de la menopausia y las que se habían salteado dos períodos, en las etapas tardías.
El equipo halló en general que los intervalos más cortos entre los períodos eran frecuentes en las mujeres en el inicio de la menopausia y el 44 por ciento de los períodos eran anovulatorios. Intervalos más prolongados eran más frecuentes en la menopausia tardía y dos tercios eran anovulatorios.
Las mujeres con períodos cortos o prolongados (menos de cuatro días y más de siete de sangrado, respectivamente) solían tener ciclos anovulatorios.
En cambio, el estudio halló que las pacientes con períodos abundantes tenían menos ciclos anovulatorios, lo que sugiere que el sangrado en cantidad no estaría relacionado con cambios hormonales.
Los resultados, indicaron los autores, sugieren que si una mujer en el inicio de la menopausia comienza a tener alteraciones en la frecuencia de los períodos, ya sean intervalos cortos o prolongados, o un sangrado de pocos o muchos días, los especialistas deberían sospechar que la causa podría ser la anovulación.
“En cambio, si la queja es sólo por el aumento del sangrado, la anovulación es menos probable y los estudios deberían orientarse a la identificación de lesiones estructurales, como pólipos y fibroides”, concluyeron los expertos.
Reuters Health



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