….Al muchacho le habían hecho una oferta de trabajo que rozaba la esclavitud: tenía que currar ocho horas diarias, ¿debía madrugar! y sólo por mil euros al mes. «Una mierda -decía-. Yo por esa porquería de sueldo no me levanto a las siete de la mañana»…..
etiquetas: economía, trabajo



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