Caja Granada se desmarca de la operación a cuatro bandas que auspicia José Antonio Griñan
Los contactos, porque nadie se atreve públicamente a hablar de negociaciones, entre Unicaja y Caja Jaén van por buen camino, dentro de la complejidad de una operación que se plantea también a tres bandas (incluye la cordobesa CajaSur) o a cuatro (con Caja Granada), según el grupo del PSOE andaluz con el que se hable. Al andar se hace camino, que decía Antonio Machado, pero en el camino también se encuentran chinitas que pueden convertir el paseo en un auténtico infierno. Y el problema de caminar con chinas en el zapato puede ser una tortura si encima hay baches en la carretera. Un ejemplo: en la plantilla de la Caja de Jaén, formada por 233 trabajadores, existen bastantes recelos respecto a una integración con Unicaja y Cajasur, porque son dos entidades financieras que ya tienen una gran implantación en la provincia. La entidad malagueña tiene sucursales en 71 de los 97 municipios de Jaén. Y la cordobesa está presente en 46. Esto implicaría que en algunas poblaciones podría haber una excesiva presencia de la nueva entidad. Empleados de Caja Jaén se han molestado en destacar las duplicidades de sucursales: en Alcaudete habría cuatro oficinas de la nueva caja; en Linares, nueve; y en Jaén capital, nada menos que 34. También habría que cerrar oficinas redundantes en Cataluña, Madrid y en algunas zonas de Andalucía.Ese esfuerzo de cierre de oficinas (que algunos analistas señalan que superarían los dos centenares) tendría que hacerse sin ajustes de plantilla y sin forzar la movilidad de los trabajadores, ya que los sindicatos y los representantes de los empleados tienen mucha fuerza en los consejos de administración de estas entidades de ahorro. Esto supone una menor reducción de costes, eso sí aunque con mucha paz social. Con mucha habilidad, en Caja Jaén sus directivos hablan de que cualquier negociación para una fusión debe contemplar el mantenimiento “del primero al último puesto de trabajo”.
Pero no se trata sólo de mantener el empleo. Es que una fusión entre Unicaja y Caja Jaén choca con el obstáculo, nada despreciable en momentos en los que hay que ajustarse el cinturón, de que el convenio colectivo de la segunda es sustancialmente mejor que el de la primera. Y los sindicatos no aceptarán una fusión que no garantice el estatus del personal de Caja Jaén.
Un auténtico lío para Braulio Medel, presidente de Unicaja, y para quienes impulsan la creación de una gran entidad financiera en Andalucía. Primero hay que garantizar las actuales condiciones laborales de los empleados de Caja Jaén, a costa del agravio para los de Unicaja, que cobran menos que sus colegas. Y luego ir mejorando progresivamente las retribuciones de los trabajadores de la caja malagueña, con los consiguientes costes. Una situación similar se produce con CajaSur.



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