La cerámica pone en marcha un ERE con el que pretende reducir excedentes de producción
La incertidumbre pesaba ayer sobre el ánimo de los trabajadores de la fábrica de cerámica de Sargadelos en Cervo, a las puertas de un expediente de regulación de empleo que empieza a aplicarse hoy en las dos empresas del grupo (Cervo y O Castro, en Sada). Durante los próximos seis meses, 115 trabajadores de Sargadelos se irán a casa de forma rotativa durante nueve días al mes con el objetivo de que la emblemática firma reduzca sus excedentes de producción.
La salida de la fábrica tenía ayer un poso agridulce. Un goteo de trabajadoras -la plantilla de Sargadelos tiene nombre de mujer, los hombres solo representan en torno al 25% – abandonaban su lugar de trabajo evitando hablar y esquivando las fotos. Ni siquiera los principales cargos del comité, en manos de UGT, quieren hacer declaraciones. «O ambiente é un pouco raro, porque nunca nos vimos nunha destas», señalaba una delegada de la CIG.
Araceli Cordido y Amparo Febrero se irán a casa en el segundo turno, el próximo día 14. Amparo lleva 20 años trabajando en Sargadelos, y Araceli, trece, pero «hai algunha que leva corenta xa». Ambas comparten su inquietud por lo que el futuro pueda deparar a su actividad profesional, pero coinciden en que el ERE «é o menos malo que nos pode pasar, o peor sería que pecharan a fábrica e nos mandaran a todas para a casa».
No tienen tan claro, sin embargo, que la situación de Sargadelos, que en el 2008 tuvo que hacer frente a una caída de su facturación del 13%, y que, según la CIG, roza ya el 30% en lo que va de año, se vaya a resolver en seis meses. «Temos as nosas dúbidas, pero a ver o que pasa», apuntan. A pesar de que la suspensión temporal de su empleo es un asunto muy serio, le echan una pizca de humor a la situación y explican que aprovecharán los días que obligatoriamente tendrán que suspender su actividad profesional «para estar na casa, coa familia, os amigos e, se vai bo tempo, ir á praia. Non é o momento de deprimirse, sería o que nos faltaba».
Sargadelos también tendrá que afrontar otro conflicto, el cierre del comedor, que llevó a las trabajadoras a hacer sentadas para comerse el bocadillo, en protesta por lo que entienden como un incumplimiento de lo pactado en el ERE.
Fuente: lavozdegalicia



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