La empresa negocia con los sindicatos las indemnizaciones que recibirán los trabajadores. Ambas partes se reúnen hoy en la Delegación de Empleo.
La firma Jimesa, dedicada a la fabricación de materiales de construcción, no ha podido aguantar la crisis. Los peores augurios se han cumplido y, tal como ya adelantó este diario a finales del año pasado, la empresa ha decidido acabar con su actividad ante las dificultades para financiar su traslado previsto desde Maracena al Parque Metropolitano de Escúzar. Los responsables de esta compañía de origen familiar negocian ahora con la plantilla las condiciones de los despidos.
“Es la salida menos perjudicial para ambas partes”, aseguró ayer Dionisio Jiménez, uno de los directivos de Jimesa. La empresa está citada hoy, junto a los representantes sindicales de los trabajadores, a una reunión en la Delegación de Empleo, en la que se seguirá concretando las indemnizaciones previstas para cada empleado o, en algún caso, el acuerdo de prejubilación.
En total, el cierre de Jimesa dejará en la calle a 75 trabajadores, que en los últimos meses ya han visto cómo la actividad de la fábrica se ha limitado al 5%. Traslado. Jimesa debe abandonar el suelo que ahora ocupa en julio de 2009, en virtud del convenio urbanístico firmado con el Ayuntamiento de Maracena. Los terrenos y la redacción del proyecto para la nueva fábrica en Escúzar ya son una realidad, pero falta la liquidez necesaria para financiar la construcción de la nueva sede.
“El proyecto sigue estando sobre la mesa, no tan ambicioso, claro, pero debemos esperar”, afirmó Jiménez, que confió en llegar con los sindicatos a un acuerdo beneficioso para los trabajadores y para la propia empresa. El cierre de Jimesa supone un duro golpe para el tejido empresarial granadino, ya que la fábrica de pavimentos ha sido una de las compañías más reconocidas del sector en los últimos años.
Fuente:
La Opinin de Granada