Más de la tercera parte de las ayudas de emergencia del Ayuntamiento para pagar el alquiler ha llegado a nuevos parados · La media de desahuciados que la solicita se ha multiplicado por cinco en lo que va de año.
Diez desahucios en tan solo una semana. Los servicios sociales de la Empresa Municipal de la Vivienda se han convertido en el consuelo de albañiles, camareros, azafatas de congresos y comerciales que han perdido su puesto de trabajo y con él, las posibilidades de hacer frente al pago de las mensualidades de su alquiler o de su hipoteca. Es la nueva cara que la crisis le ha dado a la necesidad. En los primeros cinco días hábiles del año ya se han atendido diez desahucios, los mismos que hace un año se recibían en un mes.
La escalada del desempleo va dejando en Huelva el reguero del paro, que da paso al impago continuado de facturas (que ha aumentado un 79% en nuestra provincia), lo que invitablemente termina en el desalojo de la vivienda que se ocupa o en el temor a que el próximo mes llegue esa notificación.
La crisis ha cambiado el perfil de estas ayudas, que se traducen en un respiro (el pago del 50% de la mensualidad o de la fianza que exige un arrendatario) para las familias que atraviesan momentos difíciles. En el año que acaba de terminar, el 35% de los beneficiarios han sido nuevos parados, cuando un año antes representaban al 15% de los que recibían esta ayuda. Pero desde el pasado mes de octubre, ese escenario ha ido cambiando de color. Así, si el año pasado, de cada cien personas atendidas 75 vivían con la amenzada de perder la vivienda o con el aviso oficial de ello, mientras que veinte comenzaban a tener problemas para pagar su mensualidad y las otras cinco estaban intentando acceder a su primera vivienda; ahora, de cada cinco solicitudes, tres corresponden a propietarios en paro, con carta de desahucio o algún aviso del banco en esta línea.
En este sentido, desde la Empresa Municipal de la Vivienda se confirma el aumento del número de familias normalizadas en paro que no pueden pagar el alquiler o la hipoteca un mes tras otro, lo que les lleva a solicitar este tipo de ayudas, que se les presentan como la única alternativa para poder solucionar su problema. Se trata fundamentalmente de personas que tenían pequeñas empresas o trabajos con sueldos bajos, pero que -como apuntan desde Vivienda- podían asumir el día a día y "nunca antes se habían visto en esta situación".
Por contra, ha disminuido el número de extranjeros que se acerca a solicitar estas ayudas (si antes representaban el 50% ahora suponen el 40% de los solicitantes). Algo que puede explicarse si se tiene en cuenta que para solicitar la ayuda es necesario, en el caso de los extranjeros, que se cuente con el permiso de residencia y trabajo vigentes, y el último año ha dejado en paro a 2.215 extranjeros en nuestra provincia.
El tercer grupo de personas que demandan ayudas lo compone el colectivo de separados, que también ha ido a la baja durante el último año, dejando un comportamiento bien diferente al que se registró entre 2006 y 2007, cuando se dectó un fuerte incremento de los afectados económicamente por las separaciones. Pero en 2008 y especialmente en los últimos meses han ido disminuyendo para representar el veinticinco por ciento de las solicitudes (un año antes alcanzaban el treinta y cinco por ciento).
El incremento de solicitudes que se ha registrado a partir de octubre ha llevado a que el año se cierre con un aumento del veintincinco por ciento respecto al año anterior. Todos tenían o habían tenido hasta hace poco un sueldo medio de 700 euros (no superan nunca los 1.000 euros) y debían hacer frente a un alquiler de 500 euros. Finalmente, se han beneficiado más de 550 familias (algunas se han visto obligadas a pedir por segunda vez la ayuda para el alquiler que se prolonga por tres meses) gracias a 1.134 subvenciones y un presupuesto de 90.000 euros.
Fuente:
Huelva Información